El trabajo de las
y los
comunistas en los frentes de masas
92. Continúa teniendo vigencia lo que afirmamos en nuestro XIV Congreso en el sentido de que «El objetivo
general y fundamental de todo
el trabajo político
y de
masas, ideológico
y organizativo del Partido Comunista de Venezuela, en el presente momento histórico, tiene que ver
con la necesidad de producir
una consistente y acelerada acumulación de fuerzas del movimiento obrero y popular que, cohesionadas en un sólido Bloque
Popular Revolucionario, puedan
forjar una nueva
correlación de fuerzas
favorable a la clase obrera y al pueblo trabajador (...)». (XIV Congreso Nacional
del PCV, Línea
Política, §
82)
93. Más aún, en vista del desarrollo que han experimentado en los últimos cinco años las tendencias
negativas que observábamos
entonces, tal
objetivo general es hoy
todavía
más
urgente. La recomposición del bloque de clases y sectores burgueses históricamente dominantes; el fortalecimiento de
las posiciones burguesas, entreguistas y reformistas en el seno de la alianza que hasta ahora ha
apoyado
al proceso bolivariano; crean
condiciones para avanzar en la orientación
trazada por nuestro Partido de “confrontar, deslindar y
acumular fuerzas para avanzar”, ejerciendo mayor influencia del
PCV en el seno del movimiento obrero y popular, consolidando
los
espacios de organización y lucha hasta
lograr que fructifiquen en la construcción del Bloque
Popular Revolucionario
(BPR).
94. Es prioritario orientar, planificar y ejecutar la acción política del PCV y sus frentes políticos de
masas, así como reforzar nuestro trabajo en el seno de los distintos movimientos de
masas en que actuamos e influenciamos, en
función de construir el Bloque Popular Revolucionario (BPR), para hacer efectiva la política de unidad popular revolucionaria. No hay
tiempo que perder: demorar la
construcción efectiva del
BPR, nos coloca en grave
riesgo de afrontar
mal preparados
un
severo
retroceso histórico que luce cada vez más probable, y que hasta podría ser inminente.
Al
concretar este objetivo, estamos creando el instrumento político y de masas que nos permita agrupar y
organizar un segundo nivel -para nosotros el primer nivel de agrupamiento orgánico es el PCV- de las
fuerzas motrices fundamentales para avanzar en la construcción de un verdadero, sólido y consecuente frente amplio
nacional patriótico
que exprese
la más amplia, diversa y multifacética
alianza antiimperialista.
95. Este lineamiento transversaliza el trabajo del PCV, en el futuro inmediato,
en los frentes políticos de masas: Corriente Clasista de
Trabajadores “Cruz Villegas” (CCT-CV), Movimiento de Mujeres “Clara Zetkin” (MMCZ), Corriente Clasista Campesina “Nicomedes Abreu” (CCC- NA), Frente Nacional
Popular Comunitario “Alberto Lovera”
(FNPC-AL), Frente Nacional de Profesionales y Técnicos
“Belén
Sanjuan” (FNPTBS), Colectivo Clasista por la
Salud y Seguridad en el Trabajo “Emigdio Cañizales Guedez” (CCSST-ECG),
Colectivo Clasista de Abogados Laboralistas “Pedro Ortega Díaz” (CCAL-POD),
Corriente Clasista de Trabajadoras y Trabajadores de la Educación “Carmen
Conzoño” (CCTTE-CC), Corriente Clasista de Trabajadoras y Trabajadores
Petroleros “Jesús Faría” (CCTTP-JF). Se trata de
construir sin sectarismos ni exclusiones la
unidad de las fuerzas sociales y políticas consecuentemente interesadas en la profundización revolucionaria del proceso bolivariano (avance de la revolución nacional liberadora) y
de su perspectiva socialista. Se trata de conformar el instrumento capaz de confrontar y deslindar tanto ante las fuerzas
de la derecha pro-imperialista, que procuran
la restauración del viejo orden de cosas, como ante las
tendencias entreguistas, reformistas y corruptas atrincheradas en la
cúpula del gobierno y de su
partido.
96. La aplicación de este contenido
fundamental de nuestra política,
se
desarrollará dentro de las condiciones propias de cada ámbito de
acción específico en que actuemos,
prestando atención a las peculiaridades y
características de cada frente. La misma exige generar una audaz política de
acercamiento hacia todas y todos aquellos sectores y movimientos sociales, políticos y culturales e
individualidades con quienes compartimos la visión estratégica de
avanzar hacia el desmantelamiento del Estado capitalista hoy existente y
hacia la construcción de un nuevo Estado Democrático-Popular
Revolucionario. Para ello propiciaremos, con
gran flexibilidad táctica
y firmeza de principios, una
diversidad de iniciativas que, partiendo de las
preocupaciones,
intereses
y luchas específicas e inmediatas de cada sector, trasciendan los límites de lo reivindicativo sectorial y
contribuyan a forjar la unidad de acción en el terreno de la táctica y
la
unidad programática en la perspectiva estratégica, con el objetivo
de ir construyendo una nueva correlación
de fuerzas hacia la toma del poder político por la clase obrera y el pueblo
trabajador de la ciudad y el
campo.
97. Las
circunstancias derivadas de la crisis generalizada del modelo de capitalismo dependiente
venezolano, crean natural e inevitablemente condiciones objetivas para la organización y la lucha, que
son al mismo tiempo oportunidades para el desarrollo de esta política en todos los ámbitos y frentes de masas;
a lo cual se suma, al mismo tiempo, el desprestigio y
la
deslegitimación de buena parte de los sectores dirigentes tanto de la oposición como de las corrientes del reformismo gubernamental, abriendo
espacios para el crecimiento de un liderazgo popular revolucionario, consecuentemente comprometido con los intereses de clase del proletariado y
el pueblo trabajador, y
con la profunda transformación de la
sociedad venezolana. En este contexto, nos
corresponde ejercer nuestra influencia, tanto organizativa como
ideológica, para ganar a
las amplias masas populares para el proyecto de
construcción del BPR.
98. Este esfuerzo
debe servir, al mismo tiempo, para continuar fortaleciendo al PCV en toda su estructura orgánica e influencia de masas, particularmente en lo que concierne a los organismos celulares, vitales e insustituibles en el cumplimiento de todas y cada una de las políticas, lineamientos, metas y tareas
planteadas. De ahí que la ofensiva ideológica, política, de masas, impulso orgánico y
despliegue internacional, debe regir los contenidos fundamentales de la planificación y
acción de los organismos y
militancia comunista.
99. De particular importancia es el desarrollo de este esfuerzo en el ámbito de la clase obrera y el pueblo trabajador de la ciudad y el campo, por la posición clave que les corresponde ocupar como núcleo, eje central y vanguardia histórica, tanto en el proceso de construcción del BPR como en general en cualquier proceso de transformación nacional y social
con perspectivas socialistas. Con satisfacción, podemos constatar que nuestros esfuerzos
más sostenidos y
exitosos de los últimos años han sido precisamente
allí, en la organización y movilización clasista de las y los trabajadores, para la defensa consecuente de
los
derechos laborales y las condiciones de trabajo; así lo demuestra la consolidación y desarrollo del
Frente Nacional de Lucha de la Clase Trabajadora (FNLCT). Sin embargo, debemos también constatar
que, pese a nuestros modestos
éxitos en este sentido, la clase trabajadora venezolana continúa mayoritariamente sumida en un estado de dispersión, desorganización y
débil desarrollo de su conciencia
clasista; y debemos admitir que este estado de cosas se debe en buena medida a nuestra insuficiente influencia
en el seno del movimiento obrero
y sindical.
100. También en el
ámbito de este movimiento, y tal vez con mayor fuerza y claridad que en otros frentes, la
crisis nacional generalizada nos presenta hoy
tanto dificultades como nuevas perspectivas para el avance
y fortalecimiento de nuestra política.
Ante el desprestigio y hasta el repudio que hoy experimenta el
sindicalismo reformista, en
particular sus vertientes mafiosas y altamente corrompidas, promovido tanto por la patronal y
desde las organizaciones sindicales controladas
por la derecha como desde
el gobierno,
nos corresponde
ganar a la clase trabajadora
para una verdadera conciencia socialista, con
el objetivo
de desplazar a esas direcciones reformistas, patronales y burocratizadas, para que la clase obrera asuma el papel de vanguardia que objetivamente le corresponde y encabece al amplio bloque de fuerzas revolucionarias obrero-campesinas y populares, capaz de erigirse en opción de poder en medio del colapso del capitalismo dependiente en Venezuela.
101.
Respecto a la situación de la mujer proletaria y campesina, nuevos flagelos han
surgido con la actual crisis económica. Con el aumento de las migraciones al
exterior, han crecido problemáticas como la trata de mujeres, niñas y
adolescentes y la prostitución forzada a través del secuestro, situación que
sigue colocando en vulnerabilidad a numerosas mujeres. El aumento de la
violencia social y doméstica y la falta de respuesta de las instituciones
vuelve a poner en desventaja a las mujeres de escasos recursos, que son
víctimas de crecientes agresiones físicas, dando cabida al feminicidio, que ya
cobra numerosas vidas. Por otro lado, la violencia política ha cegado también
la vida de decenas de mujeres que ejercen liderazgos en comunidades urbanas y
rurales, al enfrentarse a las mafias del pranato y el paramilitarismo. No menos
importancia requiere el crecimiento de la mortalidad materna que se presenta en
13 puntos según cifras de la ONU y que la crisis económica y hospitalaria ha
agudizado, convirtiéndonos en uno de los países latinoamericanos con mayores
índices de mortalidad materna.
102. En cuanto a nuestro frente de mujeres, debemos reforzar la
orientación trazada
por la XIII Conferencia Nacional de Organización y
Masas del PCV, de impulsar la lucha por eliminar la atomización y
división de los movimientos de mujeres en Venezuela, tarea que
corresponde al Movimiento de
Mujeres Clara Zetkin (MMCZ). Es un objetivo impostergable, pues las conquistas que ahora vemos
con
naturalidad, que en lo
fundamental se concretaron durante
el período del Presidente Hugo Chávez y
con el impulso consecuente del PCV y
el MMCZ, costaron en la historia, el sacrificio y la vida
de numerosas mujeres, y
sólo podrán mantenerse y defenderse con la organización y unidad de los
movimientos de mujeres en el contexto de la
lucha de clases y del movimiento de masas
en general. Por lo que el MMCZ tiene el deber de articular acciones con otras
organizaciones de mujeres y con el resto del movimiento obrero y popular.
103. Debemos avanzar hacia la desinstitucionalización
del movimiento de mujeres en general y eso sólo se consolida si el MMCZ, en articulación con otros movimientos, genera
espacios de participación fuera de las instancias de la institucionalidad
gubernamental, porque no constituyen los escenarios para la construcción de un
movimiento de mujeres independiente, de perfil clasista y de dirección colectiva,
ya que en ellos no se plantea realmente la liberación de la mujer trabajadora
como parte de la lucha general por la emancipación de las y los explotados en
su conjunto, ni la visibilización de las luchas particulares de los movimientos
de mujeres, sino que sirven para instrumentalizar a las mujeres en el respaldo
automático al gobierno nacional y a las tendencias dominantes del partido de
gobierno.
104. El papel fundamental de las comunistas debe y tiene que ser la formación de conciencia de clase de las mujeres
de nuestro pueblo, la educación político-ideológica, la contribución a la unidad
y a la organización, sin abandonar los espacios de lucha contra los flagelos
que nos están llevando aceleradamente a retrocesos y por ende a ser reservas de conciencia atrasada.
Como dijo Clara Zetkin
en el Congreso de la
Internacional Comunista de 1921: “Si la revolución no tiene masas de mujeres, las tendrá la contrarrevolución”. Para que Venezuela avance hacia una verdadera
revolución, debemos
construir
una
gran fuerza
de
vanguardia
que
no
se
deje amedrentar por la
arremetida del imperialismo y del fascismo, ni
por el reformismo entreguista.
105. En lo que respecta a la juventud venezolana, constatamos que obtuvo importantes reivindicaciones en
el marco del proceso bolivariano, como resultado de un acumulado de luchas históricas que durante los años de los gobiernos serviles al imperialismo norteamericano le costaron sangre y
feroz represión. Sin
embargo, estas conquistas de la juventud, como las del pueblo en general, han sido edificadas sobre bases inestables, no solo porque se propiciaron en los límites del
orden capitalista, sino porque
fueron posibles gracias a los ingresos de la renta petrolera y no como resultado del desarrollo de las fuerzas
productivas.
106. Los
enormes desafíos del ahora, requieren que nuestra juventud cuente con una fuerte organización,
una elevada conciencia de clase, y un programa en correspondencia con los intereses de la clase
trabajadora y
que
recoja las demandas de las amplias masas juveniles; sólo así es posible desarrollar fuerzas para la participación efectiva de los jóvenes en la disputa por el poder para transformar la sociedad y
construir el socialismo. La Juventud Comunista debe jugar un papel fundamental en esta tarea de
concientización, organización y lucha de la juventud. Todos estos esfuerzos deben estar enmarcados y contribuir a la línea de acumulación de fuerza revolucionaria obrero-campesina y popular, para la
construcción de la nueva correlación de fuerzas favorable a los objetivos y
misión histórica de la clase obrera y el pueblo
trabajador de la ciudad y el
campo.
107. En el movimiento popular
comunitario existe un estancamiento en cuanto a la organización y la lucha por
el mejoramiento de la calidad de vida de los habitantes de las comunidades, así
como de la construcción de los instrumentos organizativos, autónomos,
democráticos y propositivos. Hoy, los consejos comunales y las comunas, en
coexistencia con los movimientos de mujeres, deportivos, juveniles o
culturales, son las formas de organización comunitaria más extendidas, sin
embargo, estas se caracterizan, salvo significativas excepciones, por ser
brazos de la institucionalidad burguesa para la aplicación de sus políticas,
desvinculando al movimiento popular de la lucha por sus reivindicaciones e
intereses. No obstante, pese a sus dificultades y limitaciones, son
potencialmente embriones del poder popular en la medida en que en su seno
actúen con creciente influencia fuerzas revolucionarias guiadas por el
socialismo científico. Las y los comunistas debemos participar en tales
organizaciones cada vez con mayor fuerza y activismo para forjar el frente
nacional comunitario, que tiene la tarea de revertir este estancamiento y
construir un poderoso movimiento popular comunitario, autónomo y clasista, que
tribute a la línea de acumulación de fuerza revolucionaria
obrero-campesina-comunera-popular para el cumplimiento de los objetivos
estratégicos de la clase obrera y el pueblo trabajador de la ciudad y el campo.
108. En el medio
rural
venezolano predominan las
relaciones sociales de producción capitalista. Los cambios más resaltantes
en el presente siglo, tienen que ver con la existencia de mayor extensión de tierra en manos del
Estado, bajo la figura de empresas estatales que, sin embargo, no expresan cambios positivos, en cuanto a la elevación cuantitativa y
cualitativa de la producción primaria del país, ni en la
concepción de dirección individualista y autoritaria con que ejercen las responsabilidades asignadas. También se invirtió un importante esfuerzo y recursos, en alianzas estratégicas con otros países, con el
objeto de instalar empresas
estatales de
ensamblaje de maquinarias agrícolas, empresas
agroindustriales
y de prestación de distintos tipos de servicios al campesinado, cuyos resultados no han incidido en transformaciones relevantes en
el campo venezolano y, en
la
mayoría de los casos han sido experiencias
fallidas. La improvisación, el voluntarismo, la corrupción y, sobremanera, la concepción de dirección
unipersonal y autoritaria de quienes colocan al frente de la mayoría de las instituciones y
proyectos
productivos, con sus raras excepciones, impidiendo el control social y
obrero de los procesos productivos,
para
facilitar la corrupción y
el usufructo personal de un bien social y colectivo,
han hecho mucho daño a las políticas gubernamentales en el campo venezolano. Los agronegocios conspiran contra
la
producción nacional, constituyendo un mecanismo
de
enriquecimiento y
acumulación de capital en divisas
en
perjuicio de la producción nacional y
el pueblo consumidor. Delincuentes que deben ser severamente
sancionados.
109. La constitución de nuevas
formas
de
organización
social
y productivas, aun cuando
no
son
las
preponderantes y, en general, cuentan aun con severas limitaciones, tales como las comunas agrícolas,
consejos comunales campesinos y
consejos campesinos, de pescadores y pescadoras e indígenas, que -
un número importante de ellos- han sido dotados de financiamiento agrícola público, maquinarias y, en ciertos casos, de asistencia técnica, entre otros apoyos gubernamentales, es uno de los positivos desarrollos de este periodo, que, además, expresa avances en la conciencia política de las masas
campesinas organizadas en su
seno. Es un esfuerzo que debemos fortalecer y apoyar frente a
quienes se proponen desmontarlo o subordinarlos al circuito de distribución y transformación agroindustrial privado.
La extensión
de las pensiones, en número limitado, hasta la población campesina, es un beneficio social que las
comunidades reconocen.
110. De la guerra contra el latifundio lanzada por el Presidente Hugo Chávez, la cual acompañamos en
lucha con importantes núcleos campesinos en diversos estados el país, produjo una contraofensiva de
la burguesía terrateniente, con el uso de sicarios y paramilitares, que arrojó un saldo de más de 300 dirigentes campesinos asesinados, sin que, hasta la fecha, exista una acción contundente por parte
de los
órganos de seguridad, fiscalía y
tribunales, que acabe
con la
impunidad y aplique
justicia. En
la actualidad, además de los latifundistas tradicionales, en diversas regiones del país, los consejos
campesinos tienen que enfrentar a los funcionarios del gubernamentales que controlan grandes
extensiones de tierras improductivas y
utilizan organismos regionales de seguridad de esos estado, para impedir la producción de las organizaciones campesinas
en lucha.
111. Persiste el fraccionamiento y división de movimiento campesino producto de la ausencia de una poderosa organización
revolucionaria dirigiendo
las
luchas del campesinado. El PCV debe cumplir ese
papel. Para ello es imprescindible que la Corriente Clasista Campesina “Nicomedes
Abreu” (CCC-NA) eleve su capacidad organizativa, de funcionamiento colectivo y de acompañamiento concreto de las luchas campesinas y, en general, de los productores y proletarios del campo. Es necesario seguir
impulsando la consigna de la unidad del
movimiento campesino a través
de una acción en espiral que abarque desde los consejos campesinos hasta las comunas con una propuesta debatida en el seno de
las
organizaciones más avanzadas que hoy
hacen
vida en el ámbito político de la lucha en el campo venezolano.
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