Caracas, 22
al 25 de junio de 2017
LÍNEA POLÍTICA
(Versión preliminar en revisión)
“La experiencia
de los gobiernos burgueses y terratenientes
del mundo entero ha creado
dos métodos
para
mantener la esclavización
del pueblo. El primero es la violencia (…). Pero hay, además, otro método (...).
Es
el método del engaño, de la adulación, de las frases,
de las promesas sin fin, de las míseras
limosnas, de las concesiones en las cosas insignificantes para conservar la esencia”.
(Las tareas del proletariado en nuestra revolución. V. I. Lenin, Petrogrado, 10 de abril
de 1917)
¡Por la liberación nacional
y el socialismo, unidad revolucionaria obrero-campesina,
comunera y popular!
I.- CONTEXTO GENERAL EN EL CUAL DESARROLLAMOS EL XVCONGRESO.
I. A. Marco internacional.
Crisis general del sistema
capitalista mundial en su fase
imperialista.
1. Desarrollamos
nuestro XV Congreso Nacional en el contexto de una profunda y prolongada crisis del
sistema capitalista mundial en su fase imperialista y
de agotamiento del
modelo rentista de acumulación
capitalista dependiente venezolano. Su resolución no es posible en el marco caduco del
modo de producción capitalista y sus relaciones sociales de explotación de la fuerza de trabajo asalariada, de
máxima depredación de la naturaleza y su creciente tendencia a la concentración y
acumulación monopólica de toda la vida social, económica, política y cultural de la humanidad, que agudiza las
contradicciones de clase, a la vez que relieva y reivindica el papel histórico de la clase obrera como única y verdadera fuerza dirigente de los procesos
de cambios revolucionarios en la presente época de tránsito
del capitalismo al socialismo, y amplía el campo de las alianzas populares, frente a un enemigo común representado en las fuerzas del
capital monopólico transnacional –encabezado por su fracción financiera
especulativa– que descargan sobre los hombros
de los pueblos el peso de la
crisis que genera el propio sistema de
explotación.
2. Desde el 2008 persiste la crisis del sistema capitalista. La más larga y profunda crisis de sobreproducción
y sobreacumulación de capitales marcada por fuertes ciclos recesivos. Desde finales de 2014 se observa
un débil crecimiento económico sustentado fundamentalmente en la drástica reducción de la capacidad
adquisitiva de los salarios y en el bajo precio del
petróleo y de las materias primas, que repercute en el deterioro de las condiciones
de vida
de los pueblos.
3. La reducción del precio de la fuerza de trabajo, la sobreexplotación, la destrucción de empleo y
la reducción
de derechos
sociales y laborales, así como la
privatización del sector público, son las principales políticas con
las que un capitalismo agotado
intenta resolver sus
contradicciones. La
posibilidad de un tercer ciclo recesivo continúa presente,
atendiendo a las débiles bases sobre las que se asienta la estrategia del bloque dominante y
al estancamiento o débil crecimiento principalmente de la
Eurozona y de América Latina, y a las amenazas que se ciernen sobre las economías de Rusia y de China.
4. La
exacerbada competencia y disputa entre las grandes alianzas monopolistas transnacionales, por el control de los
avances científico-técnicos, de
las riquezas naturales y
fuentes de
energías, de los
mercados y rutas de comercialización, ha agudizado exponencialmente en los últimos años las
contradicciones no antagónicas entre las principales potencias capitalistas e imperialistas, lo que genera un grado muy alto de inestabilidad y grandes
peligros
(guerras, expolio,
destrucción
de
la tierra, hambre,…) para la
clase
obrera mundial y la humanidad toda.
5. Esta agudización no es un hecho coyuntural: es un fenómeno propio del imperialismo, acelerado desde el triunfo temporal
de la contrarrevolución en la Unión Soviética y en el campo socialista europeo. Hasta
entonces, y durante buena parte del siglo XX, la existencia de un bloque socialista mundial hizo que las contradicciones en el seno del
campo capitalista, generadores de
dos guerras mundiales, se modularan y se subordinaran a la lucha contra el enemigo principal y
común: el conjunto de países que construían el
Socialismo, que representaban los intereses de la clase obrera mundial y que actuaban como fuerza de
choque en la lucha contra
el imperialismo.
6. Las crecientes
dificultades que tienen las corporaciones capitalistas para proceder a la reproducción ampliada de capital genera una competencia creciente entre las potencias, que buscan favorecer a sus monopolios mediante dos vías principales: el incremento de la tasa de explotación de la clase obrera y el
control de los recursos y de los mercados.
7. Se evidencia el agotamiento de la formación económico-social capitalista, reflejado en su creciente incapacidad para resolver los acuciantes problemas de la humanidad; y
para
poder mantenerse, recurre a
la
violencia de todo tipo, al terrorismo
de Estado y/o corporativo, y
a la guerra contra los pueblos y naciones, agudizando
las contradicciones de
clase, tanto en el
plano internacional como
en el nacional.
8. Millones de trabajadores y
trabajadoras
en el mundo hoy desenvuelven una vasta, diversificada y
organizada acción de lucha en defensa de derechos fundamentales, como el derecho al trabajo, a un
salario digno, a mejores condiciones laborales, en
defensa de las obligaciones sociales del Estado, por el ejercicio de los derechos sindicales, de organización y contratación colectiva,
y en general contra las políticas
neoliberales.
EL PCV y
la actualidad del movimiento comunista internacional
9. En este escenario, es un imperativo del momento
histórico y del desarrollo de la lucha de clases, alcanzar mayores niveles de coordinación y acción del movimiento comunista internacional, para lo cual es imprescindible desarrollar un profundo
debate sobre los temas esenciales de la lucha revolucionaria mundial, que nos permita identificar puntos de coincidencia y de acción común, así como aspectos divergentes para continuar trabajándolos de manera conjunta sobre la base de la teoría marxista-leninista. La celebración del
Centenario de la
Revolución Bolchevique, debe
contribuir a tales objetivos.
10. En el
movimiento comunista internacional están presentes distintas caracterizaciones
y concepciones con respecto al papel de los partidos marxistas-leninistas en el
presente momento histórico y con relación a la estrategia y tácticas a seguir
en la lucha contra el imperialismo, particularmente en cuanto a las políticas
de alianzas. El PCV promueve la necesidad de la unidad de los
marxistas-leninistas en el marco del internacionalismo proletario y la
consecuencia en la lucha contra el dominio del capital, bajo la condición de
independencia, autodeterminación y respeto mutuo, entendiendo de que cada
partido traza su propia línea en correspondencia con sus particulares
condiciones nacionales.
11. En ese
esfuerzo se enmarca el planteamiento de nuestro Partido, en cuanto a la
necesidad de articular al conjunto de las fuerzas políticas y sociales que
luchan contra el imperialismo a escala planetaria en un Frente Mundial
Antimperialista, vanguardizado por el movimiento obrero y comunista
internacional, asumiendo que la lucha contra el imperialismo es esencialmente
una lucha anticapitalista y, por tanto, es una lucha por la conquista del poder
para la clase obrera en todos los países, en alianza estratégica con el
conjunto de los explotados y oprimidos, para pasar –con las particularidades
nacionales y en atención a la ley del desarrollo desigual del capitalismo- a la
ofensiva en la lucha por el socialismo-comunismo.
Las contradicciones interimperialistas.
12.
El imperialismo es la fase actual del sistema capitalista, caracterizada por la
alta concentración monopolista del capital, el surgimiento y supremacía del
capital financiero (fusión del capital bancario e industrial), el fin del
reparto colonial del mundo y el inicio del reparto de los mercados mundiales.
La formación de grandes bloques imperialistas en pugna por las áreas de
hegemonía global, la agresión militar y el expansionismo militarista es una
subsecuencia del reparto imperialista del mundo.
13. En este escenario se agudizan las confrontaciones interimperialistas que
crean las condiciones objetivas para elevar las guerras y
conflictos locales, generadas en la disputa por la
hegemonía global, a la categoría de conflagración mundial, colocando a la humanidad y a todas
las formas
de vida en la tierra, al borde de la extinción, lo cual convierte en un imperativo de los pueblos la lucha por el desarme y la paz.
14. El imperialismo, a través de su complejo financiero-industrial-militar, necesita mantener y
fortalecer su hegemonía mundial. Las contradicciones interimperialistas que se expresan en guerras locales desarrolladas
principalmente en Asia
y el norte de África,
para tratar de atenuar
y
solventar la crisis del sistema capitalista, se han agudizado política y
militarmente sin lograr los objetivos
planteados.
15. El imperialismo estadounidense-europeo
ha desatado guerras de agresión y saqueo que han destruido, devastado, desmembrado y destrozado países como Yugoslavia,
Afganistán, Irak, Libia, Sudán y Siria.
Intenta cercar militarmente a Rusia, hundir su economía, hostiga militarmente a China. Desarrolla
un sistemático asedio contra la República
Popular Democrática de Corea que lucha por su autodeterminación y el desarrollo
de sus legítimas capacidades defensivas. El imperialismo ataca al pueblo ucraniano con una
agresiva política contrarrevolucionaria y anticomunista, desarrollada por la
OTAN y sus grupos fascistas locales. Se trata de la
guerra de Estados Unidos y sus socios-aliados contra el resto del
mundo, guerra no convencional, que
combina una amplia variedad de métodos y formas, cuyo objetivo final es la transformación geopolítica
mundial con Estados debilitados, fallidos, semi-estados, sociedades
desarticuladas, caóticas e indefensas ante el saqueo desmesurado
de las corporaciones transnacionales a cuyo servicio actúan
las
grandes potencias imperialistas.
16. En el caso de la Federación de Rusia, el Estado y en especial su componente industrial-científico-militar
se ha venido recomponiendo después de la desintegración de
la
URSS, el núcleo
de las élites dirigentes, convertido en gran burguesía gobernante, aprovechó el auge de las exportaciones energéticas y
el desarrollo tecnológico obtenido en el período de la URSS para forjar aceleradamente un capitalismo
monopolista de Estado desarrollado.
17. La República Popular China se conforma como la segunda potencia económica del planeta y ahora se cuenta también entre las primeras en desarrollo científico-tecnológico. Según la National Science
Foundation, entre 2009 y
2013, Estados Unidos incrementó en un 7 % sus gastos en Investigación y
Desarrollo, mientras que China lo hizo en un 78 %. En 2016 los Estados Unidos fue el país que más invirtió en
Investigación y Desarrollo, el 27 % del total global, seguidos por China con el 20
%. Extrapolando esos
ritmos, los especialistas prevén que, hacia mediados de
la
próxima década, China pasaría a ser la
primera potencia
científico-tecnológica
del planeta.
El curso previsible
de los procesos progresistas reformistas
latinoamericanos.
18. Los procesos progresistas reformistas en América Latina, en sus distintas expresiones, crearon una fuerte expectativa en nuestros pueblos con planteamientos de políticas antineoliberales, antiimperialistas y
de liberación nacional. Algunos incorporaron en su repertorio discursivo
una fraseología seudosocialista. Ya Marx y Engels nos
prevenían en 1848, en el Manifiesto del
Partido Comunista, sobre estos “socialismos”.
Respecto al “socialismo pequeñoburgués”, señala: “… este socialismo es a la vez reaccionario y utópico.”,
y del “socialismo conservador o burgués” dicen: “Los burgueses socialistas quieren perpetuar
las condiciones de vida de la sociedad moderna, pero sin las luchas y los peligros que surgen fatalmente de
ellas. Quieren perpetuar la sociedad actual, pero sin los elementos que la revolucionan y
descomponen. Quieren la burguesía sin proletariado. (…). El socialismo burgués no alcanza
su expresión adecuada sino
cuando se convierte en simple
figura
retórica.”
19. Estas experiencias surgieron como respuesta a las criminales políticas de ajustes macroeconómicos y su correspondiente genocidio social, impuestas por la gran burguesía internacional y
las
oligarquías “nacionales”
dominantes a través de gobiernos
neoliberales (socialdemócratas, democristianos y liberales) predominantes en el continente.
20. Esta corriente del progresismo reformista se desarrolló bajo la dirección de fracciones burguesas y pequeñoburguesas de
cierto contenido nacionalista y
patriótico, que se propusieron procesos internos
de acumulación capitalista con algún
grado
de
autonomía frente
a
la dominación
de
las grandes
corporaciones transnacionales imperialistas que amenazaban su propia existencia como burguesía, y
en un contexto de debilidad del movimiento revolucionario y comunista, que se vio
impactado por importantes derrotas en diversos países de la región
y el mundo.
21. Bajo esos gobiernos, se lograron
construir múltiples y estratégicos instrumentos de articulación y de
integración latinoamericana y caribeña,
que redujeron la influencia política
del
imperialismo en la región, aun
cuando no lograron romper la dependencia.
América Latina y el Caribe se hizo escenario de las contradicciones interimperialistas exacerbadas, en la
medida en que crecieron las inversiones y la influencia de Rusia y China en
nuestros países, desplazando en buena medida el tradicional dominio hegemónico
de EEUU en el subcontinente, siempre considerado por el imperialismo yanqui
como su patio trasero.
22. No obstante, dichos procesos
se vienen desgastando aceleradamente. El social-reformismo,
consustancial a las corrientes burguesas de cortes nacionalista-patrióticas, civiles y
militares, es una de
sus principales limitaciones. No les ha permitido avanzar en los objetivos de la liberación nacional de
nuestros pueblos y mucho menos en la perspectiva hacia el socialismo. No se produjeron revoluciones sino
reformas
más
o menos audaces.
23. A partir de la profundización de la crisis global del sistema capitalista en 2008, sobre todo desde el 2014 cuando cayeron los precios de las materias primas y las guerras de agresión-saqueo imperialista en otras regiones del planeta no le son totalmente exitosas,
el
imperialismo norteamericano profundiza sus políticas
y planes intervencionistas
hacia
nuestro
continente, desplegando diferentes iniciativas
de
agresión sistemática, sostenida y multifacética, que incluye el emplazamiento, proyección y potencial
uso de fuerza militar en la región, para hacer presión y
desplazar dichos gobiernos capitalistas de corte nacionalista-patriótico, que no se le incondicionalmente y que, además, vienen construyendo alianzas estratégicas con
bloques de potencias emergentes que disputan la hegemonía mundial al imperialismo estadounidense.
24. En su arremetida,
las corporaciones transnacionales que
controlan la potencia imperialista norteamericana, cuentan
con las históricas burguesías latinoamericanas que le son
subordinadas y asociadas en condiciones de dependencia; las cuales, a su vez, han cooptado a importantes segmentos
de las capas medias y sectores de la clase trabajadora, para las posiciones proimperialistas. Este proceso es facilitado por la
debilidad persistente
desde hace
décadas de
los movimientos revolucionarios, incluidos los partidos comunistas, y
del movimiento obrero y popular clasista; quienes no lograron,
en los primeros tres lustros del
siglo veintiuno en que se
crearon condiciones favorables para la resistencia antimperialista, avanzar en su recomposición y en la acumulación revolucionaria de fuerzas obreras, campesinas y populares que les colocaran en condición de fuerza insurgente, con capacidad de disputar el poder a la burguesía progresista-reformista y a
la gran burguesía proimperialista.
25. En consecuencia, podemos afirmar que en la actualidad hay un reflujo
de los procesos progresistas- reformistas y antimperialistas en el continente; el imperialismo norteamericano ha logrado
importantes avances estratégicos y
tácticos al recomponer parte de la correlación de fuerzas a
favor de sus políticas,
con el cambio de gobierno en
Argentina, el golpe de Estado en Honduras, los golpes parlamentarios en
Paraguay y Brasil, la victoria de la derecha
en las elecciones parlamentarias de Venezuela, el mantenimiento de
bases militares en varios países de
la
región, la incorporación de Colombia a la OTAN, entre
otros hechos relevantes.
Cambios en el escenario
Latinoamericano-Caribeño.
26. El techo del progresismo reformista, que confunde a las masas con su fraseología “socialista”, cuando en esencia se ha ocupado es de gestionar el modelo
capitalista
dependiente latinoamericano, es
condición consustancial a
la crisis que
afecta tales experiencias, las cuales no
han roto los mecanismos de dominación y subordinación
impuestos por el sistema mundial del imperialismo en el contexto de la división internacional del trabajo, pese a los esfuerzos
y resistencias antiimperialista que, particularmente
en vida del Presidente Hugo Chávez y con su liderazgo, se impulsó en la dirección de construir una nueva correlación de fuerzas mundial y
crear espacios concretos de soberanía y
unidad latinoamericana-
caribeña, enmarcados en el ideario
emancipador del Libertador Simón Bolívar.
27. En este contexto se inició el proceso de “normalización de las relaciones” Cuba-EEUU. El gobierno estadounidense no ha ocultado sus objetivos estratégicos, al señalar que dicho proceso solo representa un viraje en su táctica frente al
gobierno revolucionario cubano, por
no haber logrado los cambios que se
ha planteado históricamente en la isla, y que no desistirá en su
empeño
por revertir la
revolución.
28. En Colombia, la oligarquía y su gobierno continúan al servicio del imperialismo norteamericano, y su reciente ingreso a la OTAN, organización político-militar que expresa los intereses del imperialismo europeo aliado al estadounidense, representa una amenaza a la paz, a la estabilidad y a la soberanía en
el continente latinoamericano y caribeño.
29. Asimismo, los acuerdos alcanzados entre el gobierno colombiano y las FARC-EP, son producto de la realidad objetiva
que se desarrolla en
el seno de la sociedad colombiana, con más
de medio siglo en guerra. El Acuerdo Final corresponde al estado actual de la lucha de clases en Colombia, y será el pueblo colombiano organizado y
movilizado quien determine la posibilidad verdadera de una paz estable y duradera con justicia social, donde las FARC-EP, el Partido Comunista Colombiano y
demás destacamentos populares revolucionarios vanguardicen las luchas populares en
la
disputa del poder a la ancestral oligarquía pitiyanqui
colombiana.
30. Igualmente, el imperialismo
norteamericano-europeo
promueve e instiga el escalamiento de las
contradicciones, que se derivan
de la controversia territorial por el
Esequibo
entre la República Cooperativa de Guyana y Venezuela, forjada deliberadamente en interés de la apropiación de las transnacionales de
un
territorio con grandes riquezas minerales y energéticas e introducir una
cuña en los procesos de integración y unidad latinoamericana y caribeña, que contribuya a implosionar la construcción que se ha venido alcanzando y que se expresa en formas concretas como CELAC, UNASUR,
ALBA,
PETROCARIBE. El PCV llama a resolver la controversia a
través de una solución negociada, política y
diplomática
en el marco del diálogo mutuo y la garantía
de paz
en la
región.
31. En el escenario latinoamericano actual, el PCV llama a la clase obrera, a las trabajadoras y trabajadores,
al movimiento
popular y revolucionario del
continente, a los partidos
comunistas,
progresistas y
de izquierda, y a nuestros pueblos en general, a impulsar la conformación del Frente
Antimperialista Continental, que permita acumular fuerzas en procura
de derrotar al enemigo principal de nuestros pueblos: el imperialismo, principalmente el norteamericano, abriendo cauce a la liberación nacional y
la perspectiva socialista.
I. B. Contexto nacional.
32. Superado el cuadro de inestabilidad que predominó entre los años 2002 y 2005, con la derrota política transitoria
de la derecha pro imperialista que incluyó la victoria
popular en el referendo que reafirmó al Presidente Hugo Chávez en agosto 2004, en momentos de altos ingresos
por exportación de crudo y ante la ausencia de un plan estratégico para
el desarrollo de la producción nacional, se utilizaron cuantiosos recursos en divisas para la importación masiva de
bienes, en muchos casos
fraudulenta, ocasionando desinversión
productiva y el
surgimiento de nuevos grupos económicos.
33. Esto ha reforzado, ampliado y profundizado la condición dependiente, rentista, improductiva y atrasada
del capitalismo en Venezuela, donde los más altos beneficios se concentran en los sectores especulativos
e improductivos, concretamente en la banca y
el comercio importador. En consecuencia, se reduce la
cuantía del proletariado industrial venezolano, quiebran o se empobrecen
extremadamente los pequeños y medianos productores agrícolas e industriales, se incrementa el número de personas ocupadas en actividades no productivas y
por cuenta propia, así como de las ocupadas en actividades ilícitas, con el resultado de un proceso sociológico y cultural de desproletarización y de creciente lumpenización de la sociedad, lo que se potencia por el auge del tráfico de drogas, la proliferación de mega bandas criminales
y del
llamado pranato,
que incrementan su presencia y dominio en barriadas populares y
zonas rurales, unas al servicio de la extrema derecha, otras que articulan con tendencias que tienen presencia en
niveles gubernamentales, otras
que actúan por su cuenta, pero todas en
general
prevalidas de la
corrupción existente en
cuerpos policiales y sectores
de la
FANB, particularmente la
GNB
34. Como es consustancial a su esencia, el sistema capitalista en crisis no se detiene en planes y buenas intenciones de gobiernos, apunta toda su batería contra los derechos del
pueblo trabajador a fin de salvaguardar los intereses del capital. Pese a los esfuerzos que hagan sectores del gobierno nacional por poner paliativos,
la crisis capitalista
de forma inevitable se traga
y destruye progresivamente las
conquistas sociales logradas a lo largo del proceso bolivariano. En consecuencia, los efectos en nuestro país de la crisis del sistema capitalista a escala mundial y el colapso del modelo capitalista dependiente de acumulación rentista venezolano, a lo que se suman los límites estrechos del
proyecto progresista- reformista liderado por la pequeña burguesía venezolana y el desarrollo del plan desestabilizador
adelantado por las
fuerzas económicas y
políticas del imperialismo, ahondan las
desigualdades, precarizan la vida de las mayorías y auspician una mayor lumpenización de la sociedad, cuyo origen es estructural y se potencia en las condiciones mencionadas.
Al
hablar de lumpenización de la sociedad, no
solo nos referimos
al incremento del lumpenproletariado, sino también a la existencia cada vez mayor de un sector parasitario y corrompido
de la pequeña burguesía y de la burguesía.
Caracas, 22
al 25 de junio de 2017
LÍNEA POLÍTICA
(Versión preliminar en revisión)
“La experiencia
de los gobiernos burgueses y terratenientes
del mundo entero ha creado
dos métodos
para
mantener la esclavización
del pueblo. El primero es la violencia (…). Pero hay, además, otro método (...).
Es
el método del engaño, de la adulación, de las frases,
de las promesas sin fin, de las míseras
limosnas, de las concesiones en las cosas insignificantes para conservar la esencia”.
(Las tareas del proletariado en nuestra revolución. V. I. Lenin, Petrogrado, 10 de abril
de 1917)
¡Por la liberación nacional
y el socialismo, unidad revolucionaria obrero-campesina,
comunera y popular!
I.- CONTEXTO GENERAL EN EL CUAL DESARROLLAMOS EL XVCONGRESO.
I. A. Marco internacional.
Crisis general del sistema
capitalista mundial en su fase
imperialista.
1. Desarrollamos
nuestro XV Congreso Nacional en el contexto de una profunda y prolongada crisis del
sistema capitalista mundial en su fase imperialista y
de agotamiento del
modelo rentista de acumulación
capitalista dependiente venezolano. Su resolución no es posible en el marco caduco del
modo de producción capitalista y sus relaciones sociales de explotación de la fuerza de trabajo asalariada, de
máxima depredación de la naturaleza y su creciente tendencia a la concentración y
acumulación monopólica de toda la vida social, económica, política y cultural de la humanidad, que agudiza las
contradicciones de clase, a la vez que relieva y reivindica el papel histórico de la clase obrera como única y verdadera fuerza dirigente de los procesos
de cambios revolucionarios en la presente época de tránsito
del capitalismo al socialismo, y amplía el campo de las alianzas populares, frente a un enemigo común representado en las fuerzas del
capital monopólico transnacional –encabezado por su fracción financiera
especulativa– que descargan sobre los hombros
de los pueblos el peso de la
crisis que genera el propio sistema de
explotación.
2. Desde el 2008 persiste la crisis del sistema capitalista. La más larga y profunda crisis de sobreproducción
y sobreacumulación de capitales marcada por fuertes ciclos recesivos. Desde finales de 2014 se observa
un débil crecimiento económico sustentado fundamentalmente en la drástica reducción de la capacidad
adquisitiva de los salarios y en el bajo precio del
petróleo y de las materias primas, que repercute en el deterioro de las condiciones
de vida
de los pueblos.
3. La reducción del precio de la fuerza de trabajo, la sobreexplotación, la destrucción de empleo y
la reducción
de derechos
sociales y laborales, así como la
privatización del sector público, son las principales políticas con
las que un capitalismo agotado
intenta resolver sus
contradicciones. La
posibilidad de un tercer ciclo recesivo continúa presente,
atendiendo a las débiles bases sobre las que se asienta la estrategia del bloque dominante y
al estancamiento o débil crecimiento principalmente de la
Eurozona y de América Latina, y a las amenazas que se ciernen sobre las economías de Rusia y de China.
4. La
exacerbada competencia y disputa entre las grandes alianzas monopolistas transnacionales, por el control de los
avances científico-técnicos, de
las riquezas naturales y
fuentes de
energías, de los
mercados y rutas de comercialización, ha agudizado exponencialmente en los últimos años las
contradicciones no antagónicas entre las principales potencias capitalistas e imperialistas, lo que genera un grado muy alto de inestabilidad y grandes
peligros
(guerras, expolio,
destrucción
de
la tierra, hambre,…) para la
clase
obrera mundial y la humanidad toda.
5. Esta agudización no es un hecho coyuntural: es un fenómeno propio del imperialismo, acelerado desde el triunfo temporal
de la contrarrevolución en la Unión Soviética y en el campo socialista europeo. Hasta
entonces, y durante buena parte del siglo XX, la existencia de un bloque socialista mundial hizo que las contradicciones en el seno del
campo capitalista, generadores de
dos guerras mundiales, se modularan y se subordinaran a la lucha contra el enemigo principal y
común: el conjunto de países que construían el
Socialismo, que representaban los intereses de la clase obrera mundial y que actuaban como fuerza de
choque en la lucha contra
el imperialismo.
6. Las crecientes
dificultades que tienen las corporaciones capitalistas para proceder a la reproducción ampliada de capital genera una competencia creciente entre las potencias, que buscan favorecer a sus monopolios mediante dos vías principales: el incremento de la tasa de explotación de la clase obrera y el
control de los recursos y de los mercados.
7. Se evidencia el agotamiento de la formación económico-social capitalista, reflejado en su creciente incapacidad para resolver los acuciantes problemas de la humanidad; y
para
poder mantenerse, recurre a
la
violencia de todo tipo, al terrorismo
de Estado y/o corporativo, y
a la guerra contra los pueblos y naciones, agudizando
las contradicciones de
clase, tanto en el
plano internacional como
en el nacional.
8. Millones de trabajadores y
trabajadoras
en el mundo hoy desenvuelven una vasta, diversificada y
organizada acción de lucha en defensa de derechos fundamentales, como el derecho al trabajo, a un
salario digno, a mejores condiciones laborales, en
defensa de las obligaciones sociales del Estado, por el ejercicio de los derechos sindicales, de organización y contratación colectiva,
y en general contra las políticas
neoliberales.
EL PCV y
la actualidad del movimiento comunista internacional
9. En este escenario, es un imperativo del momento
histórico y del desarrollo de la lucha de clases, alcanzar mayores niveles de coordinación y acción del movimiento comunista internacional, para lo cual es imprescindible desarrollar un profundo
debate sobre los temas esenciales de la lucha revolucionaria mundial, que nos permita identificar puntos de coincidencia y de acción común, así como aspectos divergentes para continuar trabajándolos de manera conjunta sobre la base de la teoría marxista-leninista. La celebración del
Centenario de la
Revolución Bolchevique, debe
contribuir a tales objetivos.
10. En el
movimiento comunista internacional están presentes distintas caracterizaciones
y concepciones con respecto al papel de los partidos marxistas-leninistas en el
presente momento histórico y con relación a la estrategia y tácticas a seguir
en la lucha contra el imperialismo, particularmente en cuanto a las políticas
de alianzas. El PCV promueve la necesidad de la unidad de los
marxistas-leninistas en el marco del internacionalismo proletario y la
consecuencia en la lucha contra el dominio del capital, bajo la condición de
independencia, autodeterminación y respeto mutuo, entendiendo de que cada
partido traza su propia línea en correspondencia con sus particulares
condiciones nacionales.
11. En ese
esfuerzo se enmarca el planteamiento de nuestro Partido, en cuanto a la
necesidad de articular al conjunto de las fuerzas políticas y sociales que
luchan contra el imperialismo a escala planetaria en un Frente Mundial
Antimperialista, vanguardizado por el movimiento obrero y comunista
internacional, asumiendo que la lucha contra el imperialismo es esencialmente
una lucha anticapitalista y, por tanto, es una lucha por la conquista del poder
para la clase obrera en todos los países, en alianza estratégica con el
conjunto de los explotados y oprimidos, para pasar –con las particularidades
nacionales y en atención a la ley del desarrollo desigual del capitalismo- a la
ofensiva en la lucha por el socialismo-comunismo.
Las contradicciones interimperialistas.
12.
El imperialismo es la fase actual del sistema capitalista, caracterizada por la
alta concentración monopolista del capital, el surgimiento y supremacía del
capital financiero (fusión del capital bancario e industrial), el fin del
reparto colonial del mundo y el inicio del reparto de los mercados mundiales.
La formación de grandes bloques imperialistas en pugna por las áreas de
hegemonía global, la agresión militar y el expansionismo militarista es una
subsecuencia del reparto imperialista del mundo.
13. En este escenario se agudizan las confrontaciones interimperialistas que
crean las condiciones objetivas para elevar las guerras y
conflictos locales, generadas en la disputa por la
hegemonía global, a la categoría de conflagración mundial, colocando a la humanidad y a todas
las formas
de vida en la tierra, al borde de la extinción, lo cual convierte en un imperativo de los pueblos la lucha por el desarme y la paz.
14. El imperialismo, a través de su complejo financiero-industrial-militar, necesita mantener y
fortalecer su hegemonía mundial. Las contradicciones interimperialistas que se expresan en guerras locales desarrolladas
principalmente en Asia
y el norte de África,
para tratar de atenuar
y
solventar la crisis del sistema capitalista, se han agudizado política y
militarmente sin lograr los objetivos
planteados.
15. El imperialismo estadounidense-europeo
ha desatado guerras de agresión y saqueo que han destruido, devastado, desmembrado y destrozado países como Yugoslavia,
Afganistán, Irak, Libia, Sudán y Siria.
Intenta cercar militarmente a Rusia, hundir su economía, hostiga militarmente a China. Desarrolla
un sistemático asedio contra la República
Popular Democrática de Corea que lucha por su autodeterminación y el desarrollo
de sus legítimas capacidades defensivas. El imperialismo ataca al pueblo ucraniano con una
agresiva política contrarrevolucionaria y anticomunista, desarrollada por la
OTAN y sus grupos fascistas locales. Se trata de la
guerra de Estados Unidos y sus socios-aliados contra el resto del
mundo, guerra no convencional, que
combina una amplia variedad de métodos y formas, cuyo objetivo final es la transformación geopolítica
mundial con Estados debilitados, fallidos, semi-estados, sociedades
desarticuladas, caóticas e indefensas ante el saqueo desmesurado
de las corporaciones transnacionales a cuyo servicio actúan
las
grandes potencias imperialistas.
16. En el caso de la Federación de Rusia, el Estado y en especial su componente industrial-científico-militar
se ha venido recomponiendo después de la desintegración de
la
URSS, el núcleo
de las élites dirigentes, convertido en gran burguesía gobernante, aprovechó el auge de las exportaciones energéticas y
el desarrollo tecnológico obtenido en el período de la URSS para forjar aceleradamente un capitalismo
monopolista de Estado desarrollado.
17. La República Popular China se conforma como la segunda potencia económica del planeta y ahora se cuenta también entre las primeras en desarrollo científico-tecnológico. Según la National Science
Foundation, entre 2009 y
2013, Estados Unidos incrementó en un 7 % sus gastos en Investigación y
Desarrollo, mientras que China lo hizo en un 78 %. En 2016 los Estados Unidos fue el país que más invirtió en
Investigación y Desarrollo, el 27 % del total global, seguidos por China con el 20
%. Extrapolando esos
ritmos, los especialistas prevén que, hacia mediados de
la
próxima década, China pasaría a ser la
primera potencia
científico-tecnológica
del planeta.
El curso previsible
de los procesos progresistas reformistas
latinoamericanos.
18. Los procesos progresistas reformistas en América Latina, en sus distintas expresiones, crearon una fuerte expectativa en nuestros pueblos con planteamientos de políticas antineoliberales, antiimperialistas y
de liberación nacional. Algunos incorporaron en su repertorio discursivo
una fraseología seudosocialista. Ya Marx y Engels nos
prevenían en 1848, en el Manifiesto del
Partido Comunista, sobre estos “socialismos”.
Respecto al “socialismo pequeñoburgués”, señala: “… este socialismo es a la vez reaccionario y utópico.”,
y del “socialismo conservador o burgués” dicen: “Los burgueses socialistas quieren perpetuar
las condiciones de vida de la sociedad moderna, pero sin las luchas y los peligros que surgen fatalmente de
ellas. Quieren perpetuar la sociedad actual, pero sin los elementos que la revolucionan y
descomponen. Quieren la burguesía sin proletariado. (…). El socialismo burgués no alcanza
su expresión adecuada sino
cuando se convierte en simple
figura
retórica.”
19. Estas experiencias surgieron como respuesta a las criminales políticas de ajustes macroeconómicos y su correspondiente genocidio social, impuestas por la gran burguesía internacional y
las
oligarquías “nacionales”
dominantes a través de gobiernos
neoliberales (socialdemócratas, democristianos y liberales) predominantes en el continente.
20. Esta corriente del progresismo reformista se desarrolló bajo la dirección de fracciones burguesas y pequeñoburguesas de
cierto contenido nacionalista y
patriótico, que se propusieron procesos internos
de acumulación capitalista con algún
grado
de
autonomía frente
a
la dominación
de
las grandes
corporaciones transnacionales imperialistas que amenazaban su propia existencia como burguesía, y
en un contexto de debilidad del movimiento revolucionario y comunista, que se vio
impactado por importantes derrotas en diversos países de la región
y el mundo.
21. Bajo esos gobiernos, se lograron
construir múltiples y estratégicos instrumentos de articulación y de
integración latinoamericana y caribeña,
que redujeron la influencia política
del
imperialismo en la región, aun
cuando no lograron romper la dependencia.
América Latina y el Caribe se hizo escenario de las contradicciones interimperialistas exacerbadas, en la
medida en que crecieron las inversiones y la influencia de Rusia y China en
nuestros países, desplazando en buena medida el tradicional dominio hegemónico
de EEUU en el subcontinente, siempre considerado por el imperialismo yanqui
como su patio trasero.
22. No obstante, dichos procesos
se vienen desgastando aceleradamente. El social-reformismo,
consustancial a las corrientes burguesas de cortes nacionalista-patrióticas, civiles y
militares, es una de
sus principales limitaciones. No les ha permitido avanzar en los objetivos de la liberación nacional de
nuestros pueblos y mucho menos en la perspectiva hacia el socialismo. No se produjeron revoluciones sino
reformas
más
o menos audaces.
23. A partir de la profundización de la crisis global del sistema capitalista en 2008, sobre todo desde el 2014 cuando cayeron los precios de las materias primas y las guerras de agresión-saqueo imperialista en otras regiones del planeta no le son totalmente exitosas,
el
imperialismo norteamericano profundiza sus políticas
y planes intervencionistas
hacia
nuestro
continente, desplegando diferentes iniciativas
de
agresión sistemática, sostenida y multifacética, que incluye el emplazamiento, proyección y potencial
uso de fuerza militar en la región, para hacer presión y
desplazar dichos gobiernos capitalistas de corte nacionalista-patriótico, que no se le incondicionalmente y que, además, vienen construyendo alianzas estratégicas con
bloques de potencias emergentes que disputan la hegemonía mundial al imperialismo estadounidense.
24. En su arremetida,
las corporaciones transnacionales que
controlan la potencia imperialista norteamericana, cuentan
con las históricas burguesías latinoamericanas que le son
subordinadas y asociadas en condiciones de dependencia; las cuales, a su vez, han cooptado a importantes segmentos
de las capas medias y sectores de la clase trabajadora, para las posiciones proimperialistas. Este proceso es facilitado por la
debilidad persistente
desde hace
décadas de
los movimientos revolucionarios, incluidos los partidos comunistas, y
del movimiento obrero y popular clasista; quienes no lograron,
en los primeros tres lustros del
siglo veintiuno en que se
crearon condiciones favorables para la resistencia antimperialista, avanzar en su recomposición y en la acumulación revolucionaria de fuerzas obreras, campesinas y populares que les colocaran en condición de fuerza insurgente, con capacidad de disputar el poder a la burguesía progresista-reformista y a
la gran burguesía proimperialista.
25. En consecuencia, podemos afirmar que en la actualidad hay un reflujo
de los procesos progresistas- reformistas y antimperialistas en el continente; el imperialismo norteamericano ha logrado
importantes avances estratégicos y
tácticos al recomponer parte de la correlación de fuerzas a
favor de sus políticas,
con el cambio de gobierno en
Argentina, el golpe de Estado en Honduras, los golpes parlamentarios en
Paraguay y Brasil, la victoria de la derecha
en las elecciones parlamentarias de Venezuela, el mantenimiento de
bases militares en varios países de
la
región, la incorporación de Colombia a la OTAN, entre
otros hechos relevantes.
Cambios en el escenario
Latinoamericano-Caribeño.
26. El techo del progresismo reformista, que confunde a las masas con su fraseología “socialista”, cuando en esencia se ha ocupado es de gestionar el modelo
capitalista
dependiente latinoamericano, es
condición consustancial a
la crisis que
afecta tales experiencias, las cuales no
han roto los mecanismos de dominación y subordinación
impuestos por el sistema mundial del imperialismo en el contexto de la división internacional del trabajo, pese a los esfuerzos
y resistencias antiimperialista que, particularmente
en vida del Presidente Hugo Chávez y con su liderazgo, se impulsó en la dirección de construir una nueva correlación de fuerzas mundial y
crear espacios concretos de soberanía y
unidad latinoamericana-
caribeña, enmarcados en el ideario
emancipador del Libertador Simón Bolívar.
27. En este contexto se inició el proceso de “normalización de las relaciones” Cuba-EEUU. El gobierno estadounidense no ha ocultado sus objetivos estratégicos, al señalar que dicho proceso solo representa un viraje en su táctica frente al
gobierno revolucionario cubano, por
no haber logrado los cambios que se
ha planteado históricamente en la isla, y que no desistirá en su
empeño
por revertir la
revolución.
28. En Colombia, la oligarquía y su gobierno continúan al servicio del imperialismo norteamericano, y su reciente ingreso a la OTAN, organización político-militar que expresa los intereses del imperialismo europeo aliado al estadounidense, representa una amenaza a la paz, a la estabilidad y a la soberanía en
el continente latinoamericano y caribeño.
29. Asimismo, los acuerdos alcanzados entre el gobierno colombiano y las FARC-EP, son producto de la realidad objetiva
que se desarrolla en
el seno de la sociedad colombiana, con más
de medio siglo en guerra. El Acuerdo Final corresponde al estado actual de la lucha de clases en Colombia, y será el pueblo colombiano organizado y
movilizado quien determine la posibilidad verdadera de una paz estable y duradera con justicia social, donde las FARC-EP, el Partido Comunista Colombiano y
demás destacamentos populares revolucionarios vanguardicen las luchas populares en
la
disputa del poder a la ancestral oligarquía pitiyanqui
colombiana.
30. Igualmente, el imperialismo
norteamericano-europeo
promueve e instiga el escalamiento de las
contradicciones, que se derivan
de la controversia territorial por el
Esequibo
entre la República Cooperativa de Guyana y Venezuela, forjada deliberadamente en interés de la apropiación de las transnacionales de
un
territorio con grandes riquezas minerales y energéticas e introducir una
cuña en los procesos de integración y unidad latinoamericana y caribeña, que contribuya a implosionar la construcción que se ha venido alcanzando y que se expresa en formas concretas como CELAC, UNASUR,
ALBA,
PETROCARIBE. El PCV llama a resolver la controversia a
través de una solución negociada, política y
diplomática
en el marco del diálogo mutuo y la garantía
de paz
en la
región.
31. En el escenario latinoamericano actual, el PCV llama a la clase obrera, a las trabajadoras y trabajadores,
al movimiento
popular y revolucionario del
continente, a los partidos
comunistas,
progresistas y
de izquierda, y a nuestros pueblos en general, a impulsar la conformación del Frente
Antimperialista Continental, que permita acumular fuerzas en procura
de derrotar al enemigo principal de nuestros pueblos: el imperialismo, principalmente el norteamericano, abriendo cauce a la liberación nacional y
la perspectiva socialista.
I. B. Contexto nacional.
32. Superado el cuadro de inestabilidad que predominó entre los años 2002 y 2005, con la derrota política transitoria
de la derecha pro imperialista que incluyó la victoria
popular en el referendo que reafirmó al Presidente Hugo Chávez en agosto 2004, en momentos de altos ingresos
por exportación de crudo y ante la ausencia de un plan estratégico para
el desarrollo de la producción nacional, se utilizaron cuantiosos recursos en divisas para la importación masiva de
bienes, en muchos casos
fraudulenta, ocasionando desinversión
productiva y el
surgimiento de nuevos grupos económicos.
33. Esto ha reforzado, ampliado y profundizado la condición dependiente, rentista, improductiva y atrasada
del capitalismo en Venezuela, donde los más altos beneficios se concentran en los sectores especulativos
e improductivos, concretamente en la banca y
el comercio importador. En consecuencia, se reduce la
cuantía del proletariado industrial venezolano, quiebran o se empobrecen
extremadamente los pequeños y medianos productores agrícolas e industriales, se incrementa el número de personas ocupadas en actividades no productivas y
por cuenta propia, así como de las ocupadas en actividades ilícitas, con el resultado de un proceso sociológico y cultural de desproletarización y de creciente lumpenización de la sociedad, lo que se potencia por el auge del tráfico de drogas, la proliferación de mega bandas criminales
y del
llamado pranato,
que incrementan su presencia y dominio en barriadas populares y
zonas rurales, unas al servicio de la extrema derecha, otras que articulan con tendencias que tienen presencia en
niveles gubernamentales, otras
que actúan por su cuenta, pero todas en
general
prevalidas de la
corrupción existente en
cuerpos policiales y sectores
de la
FANB, particularmente la
GNB
34. Como es consustancial a su esencia, el sistema capitalista en crisis no se detiene en planes y buenas intenciones de gobiernos, apunta toda su batería contra los derechos del
pueblo trabajador a fin de salvaguardar los intereses del capital. Pese a los esfuerzos que hagan sectores del gobierno nacional por poner paliativos,
la crisis capitalista
de forma inevitable se traga
y destruye progresivamente las
conquistas sociales logradas a lo largo del proceso bolivariano. En consecuencia, los efectos en nuestro país de la crisis del sistema capitalista a escala mundial y el colapso del modelo capitalista dependiente de acumulación rentista venezolano, a lo que se suman los límites estrechos del
proyecto progresista- reformista liderado por la pequeña burguesía venezolana y el desarrollo del plan desestabilizador
adelantado por las
fuerzas económicas y
políticas del imperialismo, ahondan las
desigualdades, precarizan la vida de las mayorías y auspician una mayor lumpenización de la sociedad, cuyo origen es estructural y se potencia en las condiciones mencionadas.
Al
hablar de lumpenización de la sociedad, no
solo nos referimos
al incremento del lumpenproletariado, sino también a la existencia cada vez mayor de un sector parasitario y corrompido
de la pequeña burguesía y de la burguesía.
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