II.- EL DESARROLLO DE
LA
LUCHA DE CLASES Y LA SITUACIÓN DE
LAS MASAS.
El estado de ánimo de las
masas populares y la
correlación de fuerzas.
61. Al calor
de
esa
confrontación
política e ideológica y aguda
lucha por
el
poder político,
se
vienen
consolidando a nivel de
las
masas los siguientes fenómenos:
1) un estancamiento o
reflujo en el activismo político de las
fuerzas sociales identificadas tanto con el proceso bolivariano como con la oposición, que, con
excepción
de las vanguardias, ya hoy no
se moviliza como antes en virtud de su estado de ánimo, cargado de insatisfacción ante la ausencia
de un liderazgo político
con suficiente legitimidad
social;
2) un deslizamiento hacia la oposición de una importante franja de trabajadores de la ciudad y
el campo y sectores populares, que ayer se identificaban con el proceso bolivariano, pero que hoy,
víctimas de
la
realidad socioeconómica y de la intensa ofensiva ideológica-mediática de la derecha nacional e internacional, responsabilizan sólo al gobierno del
presidente Nicolás Maduro del
impacto que genera la profunda crisis del capitalismo y de las políticas reformistas, aplicadas
a lo largo del actual proceso político y, en
particular, por su
gobierno.
3) un incremento del
activismo político de los núcleos de vanguardia de las principales agrupaciones
opositoras, antes inhibida por
el peso de la correlación de fuerzas favorable
al proceso bolivariano, que hoy se asume con fuerza para salir a la palestra política y social a disputarle las masas a las fuerzas del proceso bolivariano. Eso explica la reactivación en el seno de las organizaciones sindicales, profesionales y comunitarias del
activismo de los partidos políticos agrupados en la
Mesa de Unidad Democrática (MUD), en particular de Acción Democrática (AD), Primero Justicia
(PJ), Voluntad
Popular (VP) y diversos
movimientos sociales de derecha, sobre
todo
juveniles;
4) el crecimiento de una importante franja de sectores sociales
que han decidido no “tomar partido”
a favor de ninguna de las partes confrontadas, los cuales se muestran indiferentes y apáticos al discurso y el
accionar de
ambos bloques, rehuyendo
toda tentativa o escalada
de violencia.
62. En relación a lo anterior se observa en el campo del proceso bolivariano la desmovilización de una
importante franja de líderes y lideresas
populares que hasta ayer se expresaban activamente, pero que
hoy se encuentran con un estado de ánimo cargado de indiferencia y
escepticismo debido, entre otros
factores, a que constatan en el liderazgo político e institucional bolivariano, niveles
de descomposición moral y un comportamiento
inconsecuente con los intereses
de las y los trabajadores y el pueblo en general.
63. La base social del campo bolivariano se nutre en primer lugar de las capas populares urbanas más empobrecidas, de sectores campesinos e indígenas, de algunas capas de la clase obrera y demás
trabajadores de la ciudad y
el campo, de una franja cada vez menor de las capas medias profesionales y de la intelectualidad y demás trabajadores de la cultura, de un sector importante del estudiantado y de
militares tanto activos como retirados. La particularidad de este frente, diverso y contradictorio, de fuerzas
progresistas, patrióticas, anti-imperialistas y revolucionarias está en que quien lo encabeza es la pequeña burguesía, la cual ejerce el papel de fuerza
dirigente.
64. El Gran Polo Patriótico “Simón Bolívar” (GPPSB) no pasó de ser una entelequia, instrumental a los
objetivos y pareceres de la dirección gubernamental y de partido de gobierno, sólo “necesario” para los momentos electorales o en
los
cuales se requería una gráfica o declaración demostrativa
de “unidad patriótica”.
Nunca para el abordaje y discusión sistemática, a fondo, científica y
con la franqueza revolucionaria del
proyecto de desarrollo nacional ni de la gestión de gobierno, que demanda toda alianza política. La prepotencia, la autosuficiencia, el sectarismo,
el hegemonismo, la imposición y
la
exigencia de acatamiento y
“lealtad” incondicional, sin discusión ni consulta con las fuerzas aliadas, condicionan la conducta y práctica política de la dirección política de gobierno, con claras y nefastas consecuencias en la
política y la
economía, lo social, mediático y cultural, nacional e internacional.
65. En
ese contexto, la dirección de la acción política del PCV en el seno de las masas está dirigido a
acumular fuerza obrero-campesina popular revolucionaria, con el objetivo de
producir cambios en la correlación de fuerzas, que coloquen a la clase obrera, al pueblo trabajador de la ciudad y
el campo, junto
al PCV y demás fuerzas políticas clasistas, a la vanguardia del
proceso revolucionario venezolano, para retomar el rumbo
de la liberación nacional y su perspectiva socialista.
66. La unidad popular revolucionaria, de contenido obrero-campesina y popular, y la amplia alianza nacional patriótica antiimperialista, son dos contenidos y
dos formas fundamentales de la política de alianza del
Partido Comunista de Venezuela (PCV), donde avanzar consecuentemente en el desarrollo y
éxito de la
primera es condición fundamental
para
construir una sólida alianza antiimperialista.
67. En el campo de la oposición, sus sectores de base radicalizadas, cuyas expectativas eran arrasar con el gobierno por cualquier vía a corto o mediano plazo, se encuentran hoy
en un estado de frustración y
desmovilización, sin responder masivamente
a los reiterados llamados de su dirigencia al ejercicio
de la
violencia
reaccionaria. El
estado de ánimo favorable a la
lucha
de calle que recrudeció en las
masas de oposición a raíz de su triunfo en las elecciones de la Asamblea Nacional en diciembre 2015, se difuminó en el tiempo al no lograr el objetivo de salir del gobierno con la combinación de distintas modalidades de
presión: la internacional,
la socioeconómica y la expresada
en la
demanda de
aplicar el
referendo revocatorio, activado
extemporáneamente por la
dirigencia de la
Mesa
de la
Unidad Democrática (MUD).
68. Los efectos de la crisis
capitalista sobre las masas trabajadoras y el pueblo en general, agudizado por
la incapacidad del gobierno nacional para afrontar la crisis con medidas
genuinamente revolucionarias, ha fortalecido el posicionamiento ideológico de
las fuerzas políticas reaccionarias entre las masas, facilitando las
condiciones de la actividad e influencia de la ultra derecha fascista
especialmente entre las capas medias de la sociedad. El fascismo representa hoy
una amenaza real y latente para las luchas no solo del pueblo trabajador
venezolano, sino del mundo. El creciente auge de la violencia fascista tiene su
raíz en la preponderancia de los intereses reaccionarios del capital financiero
a nivel mundial que sólo pueden lograr sus objetivos sobre la base de la
derrota violenta de la resistencia de los pueblos. El fascismo tiene su causa y
razón de ser en el sistema capitalista como expresión política de los intereses
del sector más reaccionario del capital: el capital financiero. En este
sentido, la lucha contra el fascismo es para la clase trabajadora una lucha
contra el orden de explotación capitalista que aspira usar sus recursos de
extrema violencia política y social para someter por la fuerza las aspiraciones
revolucionarias del proletariado.
69. La dirección de clase de la oposición es ejercida fundamentalmente por la burguesía financiera,
comercial e importadora, agraria
e industrial aliada al imperialismo estadounidense-europeo, con activa
participación de la reaccionaria cúpula eclesiástica
venezolana; en tanto
que su base social se sustenta y
nutre mayoritariamente de las capas medias profesionales, la intelectualidad y demás trabajadores de la
cultura y el estudiantado; de amplias capas populares urbanas, incluidos importantes sectores de trabajadores formales y de la economía informal, así como de sectores militares tanto activos como en situación de retiro. Cuenta con mucho menos influencia en la población rural y campesina e indígena, donde
la
identidad con el proceso bolivariano, continúa ejerciendo influencia determinante, expresada en
importantes apoyos que, en algunos estados, es
mayoritario.
70. Pese a la desmovilización y el escepticismo que se impone
entre las masas populares, independientemente de su ubicación política en uno u otro bloque de fuerzas, el germen del estallido social
de
carácter masivo
y nacional sigue
incubándose como resultado del estancamiento de la
economía y el deterioro creciente de la situación socioeconómica de las masas, y puede llegar a madurar hasta
dar el salto cualitativo y pasar de la pasividad
a la acción frontal contra el actual estado de cosas.
71. Del análisis de la coyuntura política, económica y social, podemos concluir que la tendencia actual de la correlación de fuerzas favorece a la derecha
pro-imperialista, y que en el marco de la encarnizada lucha por el poder político, se agudizan los conflictos en el liderazgo
del bloque bolivariano, parte del
cual ha cambiado su condición
de clase (capas medias o pequeña burguesía) para integrarse a los
distintos
sectores de la burguesía, produciendo contradicciones intercapitalistas no antagónicas, cuya resolución conduce al reacomodos de los grupos de poder económico y
al establecimiento de un nuevo “acuerdo
nacional” o “pacto de
élites” entre las diversas
fracciones burguesas, particularmente entre los grupos emergentes y
la
burguesía monopólica, con el fin de seguir usufructuando la renta petrolera y
demás riquezas del país, sobreexplotando
la cada vez más desvalorizada fuerza
de trabajo
venezolana.
72. Una expresión concreta de este nuevo “acuerdo nacional” o “pacto de élites”, sustentado en los intereses de clase de la burguesía, fue la conformación y
activación, así como el papel que está cumpliendo, el Consejo Nacional de Economía Productiva, en tanto instancia bajo control de las diversas
cámaras y federaciones representativas de los grandes grupos económicos capitalistas transnacionales y
locales, donde se acuerdan lineamientos de política económica y social para su implementación
gubernamental, se pactan y transan
acuerdos con el gobierno del
presidente
Nicolás
Maduro
y se
determina la orientación concreta de los llamados 15 Motores Productivos, cuyos primeros
resultados se observan ya
en la entrega de concesiones mineras, la
creación de empresas mixtas en
el sector petrolero, los contratos de importación de materias primas y, en forma más evidente y de impacto inmediato en la
capacidad adquisitiva del
pueblo, en el incremento autorizado de los precios de los artículos de primera necesidad.
73. La
construcción del referido “acuerdo nacional” o “pacto de élites” de carácter, contenido y objetivos capitalista, condiciona el curso de la llamada
“Mesa de Diálogo”, la cual ha venido definiéndose en
el marco de las contradicciones que se
derivan de los intereses de las corporaciones
multinacionales y transnacionales norteamericanas, europeas y asiáticas, que pugnan por el control de la región y, muy
particularmente, de
Venezuela; cuyas expresiones e instrumentos
políticos se manifestaron nítidamente durante el año 2016 y lo que va de 2017, en las deliberaciones y forcejeos que se presentan entre la corriente socialdemócrata internacional (UNASUR, Vaticano y
ex-presidentes) y las tendencias del
reformismo progresista gubernamental, en
contraposición
a la orientación
socialcristiana y neoconservadora yanqui impulsada desde la OEA. En ese marco
de contradicciones y disputas del capital, los intereses
transnacionales se bifurcaron tácticamente y, hasta ahora, han prevalecido los representados por la socialdemocracia, que nuevamente entran en clara disputa en el curso del
2017, en cuyo contexto se inscribe la nueva ofensiva del
imperialismo estadounidense instrumentalizada desde la
OEA y la UE.
74. La
formulación, promoción y organización del “Congreso de la Patria”, impulsada por el presidente Nicolás Maduro y el gobierno nacional sin previa discusión con las fuerzas sociales y políticas del proceso
bolivariano, se corresponde con esta estrategia de recomposición
de la alianza de clases
con la burguesía y de subordinación del conjunto de las corrientes políticas progresistas y revolucionarias, así como del movimiento de las masas obreras, campesinas y
populares en general a dicho proyecto político de plena
restauración del papel de la oligarquía
en la formulación y definición de las políticas de Estado, aun cuando no ejerzan control pleno del aparato estatal ni carguen con el costo político y
social de la
implementación del programa de ajuste que está en marcha. El referido carácter, contenido y objetivos del “Congreso de la Patria”, es
la razón fundamental por
la cual el PCV
no se incorporó a dicha
estructura.
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