La Fuerza Armada
Nacional Bolivariana en el contexto
de la lucha de clases
112. Aunque es necesario reconocer el
proceso de composición clasista del ejército nacional en sus orígenes,
en la época de la
Guerra de Independencia; así como los
desarrollos en este mismo
aspecto posteriores a ese período, podemos afirmar que la Fuerza Armada en Venezuela, posee una composición clasista que la diferencia parcialmente de
las
organizaciones militares de otros países latinoamericanos. Los ejércitos de Perú, Chile, Colombia y
Argentina, por ejemplo, se han caracterizado históricamente por poseer una oficialidad formada exclusivamente,
o casi exclusivamente, por elementos
pertenecientes a las clases dominantes de dichos países (latifundista y alta burguesía pro-imperialista). Este hecho permite que
las clases poderosas ejerzan un
control directo
y total de las fuerzas armadas, las
cuales tienen una orientación
ideológica
ultra
conservadora
y pro-fascista. Los
oficiales provenientes de
otras clases sociales ajenas a la oligarquía, carecen de un peso específico en el conjunto de la institución, por cuya razón las contradicciones en
esta, no adquieren una
gran profundidad, limitándose así las brechas que
en las mismas puedan ser utilizadas por el
movimiento popular.
113. En Venezuela, no existe esta característica de uniformidad clasista en el seno de la oficialidad de la Fuerza Armada, ya que tienen acceso a ella los jóvenes de las capas y sectores medios de la población, y
en menor proporción de la clase obrera y campesina de nuestro país. Este singular hecho hace que la oficialidad
no responda en su totalidad e incondicionalmente a los intereses clasistas de la burguesía,
aunque como institución esté a
su servicio; situación que se traduce en la carencia de un
control absoluto de las clases poderosas
sobre la columna principal de este sector de la superestructura
del Estado capitalista, para el control y
preservación de los intereses de la clase burguesa expresados en este. En síntesis, la Fuerza Armada en Venezuela posee en su seno una mayoría determinante de oficiales provenientes de grupos sociales de la pequeña burguesía, clases y
capas medias de la sociedad.
114. Este fenómeno es
de
singular
importancia para
comprender
el
carácter democrático, progresista, nacionalista y patriótico presente en amplios núcleos de nuestra oficialidad militar, pese al carácter
burgués que prevalece en su institucionalidad, a la existencia en su seno de importantes corrientes de la derecha pro-imperialista
y a que, actualmente, en su seno existe
una correlación de fuerzas que favorece los intereses de las cúpulas militares
comprometidas con el reformismo entreguista. En el seno de la Fuerza Armada venezolana, también
se desarrolla la lucha de
clases, ya que está altamente influida por el acontecer político, económico y social presente
en el conjunto de la población. En la medida que la lucha de clases adquiere un carácter de mayor agudización e intensidad en la sociedad, también se polarizan en el sector militar las opiniones y conductas prácticas
de quienes, provenientes de distintas clases y capas sociales, se van alineando con las posiciones que expresan sus intereses
clasistas.
115. Ante esta realidad, las clases dominantes con el claro propósito de contrarrestar la evidente debilidad
que presenta este aspecto, han
recurrido al reforzamiento de la propaganda política, la lucha ideológica y
la
corrupción de la oficialidad. Es creciente el
esfuerzo dirigido hacia oficiales superiores (Generales,
Coroneles y Comandantes), para comprometerles directa o indirectamente con negocios vinculados a la burguesía proimperialista y/o al
aparato estatal, incorporándoles de hecho, a los altos círculos políticos
donde constituyen una especie de
aristocracia militar. De allí que
muchos altos oficiales mantienen
diversos tipos de negocios, en una significativa proporción de carácter ilícito, con evidentes nexos con el
contrabando, el abigeato, cobro de
comisiones, minería ilegal, tráfico
de influencia, entre otros; lo cual refleja un creciente grado
de descomposición moral en los altos mandos de la institucionalidad militar de nuestro país. Sin embargo, es importante reiterar que por ser la mayoría del personal militar de un origen
social no adinerado, el mismo confronta, en general, los mismos problemas que afectan a la clase obrera
y a las masas populares en
general.
116. Con el proceso bolivariano liderado por el Presidente Hugo Chávez, se avanzó en la formulación de una
nueva doctrina militar sustentada en el pensamiento bolivariano y
las
tradiciones libertarias del ejército
venezolano, lo cual le confiere una fundamentación antiimperialista y fortalece el carácter patriótico de la fuerza armada venezolana.
Además, se instituyó la concepción de “unidad cívico-militar”, que le ha
conferido un papel preponderante en el ejercicio de poder político y
funciones de gobierno en las diversas áreas de la gestión pública.
La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela le asigna a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, entre sus competencias, además de la tradicional responsabilidad de ser garante de la independencia y
soberanía nacional y
asegurar la integridad del
espacio geográfico, mediante la defensa
militar y la cooperación en el mantenimiento del orden interno,
“la
participación
activa en el desarrollo
nacional”.
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