jueves, 16 de julio de 2020

LA GEOPOLÍTICA DE OBAMA DEL «PIVOTE» CHINO


LA GEOPOLÍTICA DE OBAMA DEL «PIVOTE» CHINO
China en la mira del Pentágono
por F. William Engdahl

El surgimiento de China como nueva potencia económica mundial con intereses propios ha llevado a la administración Obama a adoptar, en 2011, una nueva estrategia “de defensa” en la región del Pacífico. Desde ese momento, el Pentágono viene posicionando sus fuerzas alrededor de la nueva potencia asiática, complementando esto con la importante cooperación de Australia, un despliegue de instalaciones y medios de combate que le permitiría cortar las rutas comerciales por las que fluye hacia China el petróleo proveniente de África y del Medio Oriente. William Engdahl explica a fondo los detalles del viraje geopolítico estadounidense en el Pacífico, que puede dar lugar a un nuevo conflicto militar de gran envergadura en un futuro no muy lejano.



El presidente Obama y la primera ministro de Australia, 
Julia Gillard, en un encuentro con las tropas australianas 
y estadounidenses acantonadas en la base militar de Darwin, 
Australia, el 17 de noviembre de 2011.




Desde el colapso de la Unión Soviética y el fin nominal de la Guerra Fría hace unos 20 años, lejos de reducir el gigantesco gasto militar estadounidense, el Congreso de Estados Unidos y todos sus presidentes han expandido enormemente el gasto para nuevos sistemas de armamento. Han incrementado el número de bases militares permanentes en todo el mundo y ampliado la OTAN no solamente hacia países del antiguo Pacto de Varsovia en la periferia inmediata de Rusia, sino que también han expandido la presencia militar de la OTAN y Estados Unidos al interior de Asia, en los límites de China a través de su guerra en Afganistán y campañas relacionadas.

Parte I: el Pentágono apunta a China

Sobre la base de simples desembolsos de dólares para gasto militar, el presupuesto combinado del Pentágono, y dejando de lado los enormes presupuestos para agencias relacionadas con la defensa y seguridad nacional del gobierno de Estados Unidos, como el Departamento de Energía y el Tesoro y otras agencias, el Departamento de Defensa estadounidense gastó alrededor de US $739 mil millones en 2011 para sus requisitos militares. El resto del gasto vinculado a la defensa y seguridad nacional de incluyó, de acuerdo con cálculos del Instituto Internacional para Estudios Estratégicos con sede en Londres, un gasto militar anual de más de US $1 billón. Es una cantidad mayor que el gasto total destinado para defensa de los siguientes 42 países juntos, y más del Producto Interno Bruto de la mayoría de países.


China oficialmente gastó apenas 10% en la inversión de EEUU en defensa, unos US $90 mil millones, o, si se incluyen algunas importaciones de armas relacionadas con defensa y otros costos, quizá US $111 mil millones al año. Incluso si las autoridades chinas no publican datos completos sobre tales áreas sensibles, es evidente que China gasta apenas una fracción de lo que gasta Estados Unidos y parte de una base tecnológica-militar bastante atrasada respecto a la estadounidense.

Hoy en día, debido a su dinámico crecimiento económico y a su determinación para proteger sus intereses nacionales, China se ha convertido con su mera existencia en la nueva “imagen del enemigo” del Pentágono, reemplazando ahora a la anterior “imagen del enemigo” del Islam utilizada después de septiembre de 2001 por la administración Bush-Cheney para justificar la búsqueda de poder mundial del Pentágono, o a la del comunismo soviético durante la Guerra Fría. La nueva postura militar de Estados Unidos contra China no tiene nada que ver con ninguna amenaza agresiva por parte del gran país asiático. El Pentágono ha decidido intensificar su agresiva postura militar hacia China solamente porque ésta se ha vuelto un sonoro polo independiente en la economía y geopolítica mundial. En el mundo globalizado de Washington sólo hay cabida para estados vasallos.

En la Doctrina Obama: China es la nueva «imagen del enemigo»

Después de casi dos décadas de descuidar sus intereses en Asia Oriental, en 2011, la administración Obama anunció que Estados Unidos realizaría “un giro estratégico” en su política exterior a fin de enfocar su atención política y militar a la región Asia-Pacífico, particularmente al sureste asiático, es decir, a China. El término “giro estratégico” es una página del libro de texto clásico del padre de la geopolítica británica, Sir Halford Mackinder, que habló varias veces de Rusia y posteriormente de China como “potencias pivote” cuya posición geográfica y geopolítica implicaba retos extraordinarios para los anglosajones, y después de 1945, para la hegemonía estadounidense.

Durante los meses finales de 2011, la administración Obama definió claramente una nueva doctrina pública de amenaza militar para la disponibilidad militar de Estados Unidos tras sus fracasos militares en Iraq y Afganistán. Durante un viaje presidencial a Lejano Oriente, mientras se encontraba en Australia, el presidente de Estados Unidos reveló lo que se define como la Doctrina Obama [1].

Obama dijo entonces a los australianos:

Con la mayoría del poder nuclear mundial y casi la mitad de la humanidad, Asia definirá en buena parte si el siglo venidero quedará marcado por el conflicto o la cooperación (…) Por lo tanto, como presidente he tomado una decisión deliberada y estratégica — como nación del Pacífico, Estados Unidos desempeñará un papel más amplio y a largo plazo en la conformación de esta región y su futuro (…) He instruido a mi equipo de seguridad nacional para hacer de nuestra presencia y misión en la región Asia-Pacífico una prioridad de alto nivel (…) Como planeamos y presupuestamos para el futuro, asignaremos los recursos necesarios para mantener nuestra fuerte presencia militar en esta región. Conservaremos nuestra capacidad extraordinaria para proyectar poder y disuadir amenazas a la paz. (…) Nuestros intereses duraderos en la región demandan nuestra presencia duradera en la región. Estados Unidos es una potencia del Pacífico, y estamos aquí para quedarnos. De hecho, ya estamos modernizando la postura de defensa de Estados Unidos en la región Asia-Pacífico. Se desplegará más ampliamente — manteniendo nuestra fuerte presencia en Japón y la península de Corea, reforzando simultáneamente nuestra presencia en el sureste asiático. Nuestra postura será más flexible — con nuevas capacidades para garantizar que nuestras fuerzas puedan operar libremente. Creo que podemos abordar retos compartidos, tales como la proliferación y la seguridad marítima, incluyendo la cooperación en el mar del Sur de China. [2]

El eje de la visita de Obama fue el anuncio de que al menos 2,500 marines estadounidenses serán emplazados en Darwin, en el Territorio del Norte de Australia. Además, en una serie de significativos acuerdos paralelos, hubo pláticas con Washington para usar aviones estadounidenses no tripulados de vigilancia de largo alcance provenientes de las remotas Islas Cocos — un territorio australiano en el Océano Índico. Estados Unidos tendrá también acceso a un mayor uso de las bases de la Fuerza Aérea Australiana y más visitas de embarcaciones y submarinos al Océano Índico a través de una base naval a las afueras de Perth, en la costa occidental de Australia.



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